Sin duda, uno de
los momentos más importantes para nuestros
mandarines es cuando decidimos criar con ellos.
Vamos a hacer dos distinciones en este punto, la
cría digamos "particular", y la cría para gente
que tenga muchas parejas o "masiva". Realmente,
el trasfondo de la cuestión es el mismo, pero
quizás la elección y el momento que podamos
hacer sea diferente en cada caso.
Primero hablaremos
de las condiciones requeridas para la cría; Se
que está de más decir todo esto, pero mucha
gente, por desconocimiento, se suele poner a
ejemplares tal cual están, sin revisar un poco
la salud del pájaro y fijarse en otros pequeños
detalles. Recordemos que lo primero
que hemos de observar de un pájaro que vayamos a
poner a criar, es que no esté realizando ninguna
muda, que esté con niveles de calcio buenos, y
que la condición en general del pájaro sea
aceptable. Con estas condiciones, tan solo nos
falta conocer un dato más, que es la edad. Este
punto es muy importante, porque los diamantes
mandarines, pueden criar prácticamente desde los
tres meses de vida, pero aunque puedan
hacerlo, no resulta muy recomendable,
especialmente en los mandarines más
"seleccionados" y en los enfocados a concursar,
porque el índice de supervivencia en estas
primeras nidadas siendo tan jóvenes es realmente
bajo, además del prejuicio que le provocamos en
su crecimiento, debido a que especialmente las
hembras han de dedicar calcio de formación de
huesos a calcio para formación de hevos. Aunque por su comportamiento no lo
parezca, los mandarines también necesitan tener
una cierta edad para convertirse en "buenos
padres". Desde mi experiencia, os puedo contar,
que tengo algunos mandarines en los que la cría
ha sido
un auténtico desastre, sin constancia
en la incubación, han dejado morir a los
polluelos por no darles de comer, inconstantes
en dar alimentos, o que incluso se han cargado a
los polluelos. La solución ha sido relativamente
simple; dejar pasar algo de tiempo y no tener
prisa en criar. Iremos desglosando poco a poco
todo esto en sucesivos apartados.
En el caso de
que tan solo tengamos una o dos parejas, no
tenemos que calentarnos mucho la cabeza a la
hora de buscar las parejas adecuadas. En el caso de
que tengamos más para elegir, ya podemos buscar
diversas combinaciones dependiendo de lo que
deseemos obtener. El primer problema que se
plantea en estos casos, es que necesitamos saber
el genotipo del pájaro, pero la mayoría de las
veces tan solo conocemos el fenotipo.
Describimos estos conceptos:
-
FENOTIPO: Es la apariencia visual del
pájaro, es decir, lo que vemos.
-
GENOTIPO: Es la carga genética que lleva
el pájaro, tanto la que se ve como la que no
se ve.
Que
mejor que poner un ejemplo para entender estos
dos
conceptos; en la foto vemos un macho bruno; ese
sería su fenotipo, es decir, lo que se ve.
Después hay detalles que nos hablan de su
genotipo, es decir, de mutaciones que lleva
ocultas. En este caso, vemos, por el punteado
del flanco que es ovalado en vez de redondo,
con la mejilla, que parece que se le salga un
poco de la línea, además del ajedrezado de la
cola más ancho de lo normal, que es portador de
la mutación autosómica recesiva pecho negro. Es
posible que sea portador de algo más, pero no
podemos saberlo hasta que no criemos con él, ya
que no todas las mutaciones dejan marcas de que
son portadores y no se pueden detectar.
Además, es posible que nunca lleguemos a
saber con certeza que mutaciones lleva ocultas,
porque si no le ponemos la pareja adecuada, no
nos "aparecerá" la mutación. En este caso, y
después de criar con él, con varias hembras
diferentes, podemos afirmar que solo porta esa
mutación.
Todo esto, si
tenemos algunos mandarines, en conveniente
apuntarlo, para intentar después hacer un
genotipo lo más completo posible e ir buscando
las parejas adecuadas con mayor facilidad.
Cuando tenemos
los genotipos de los padres, hemos de visualizar
que queremos obtener, para elegir las parejas
que bien en el fenotipo o en el genotipo tengan
la mutación que queremos obtener. Las
combinaciones, como podemos imaginar, son
innumerables, pero si tenemos claro como se
comporta una mutación, podemos fácilmente con
los pájaros adecuados obtener los hijos
deseados.

Si tenemos
muchos ejemplares, resulta casi imprescindible
utilizar un software para realizar la gestión
del aviario; existen varias soluciones para este
menester, y particularmente yo me he decidido
por el BirdTracker, un software muy fácil de
usar y que estamos traduciendo con el creador
del programa al castellano. Próximamente en la
sección de descargas, tendréis disponibles todo
tipo de software para realizar todos estas
tareas. En concreto, el Birdtracker, nos permite
ponerle la mutación que queremos, y él nos busca
individuos que nos puedan dar hijos con la
mutación deseada.