Una vez
tenemos todo preparado, hemos de elegir el
momento adecuado para proceder a juntar la
pareja. La gran ventaja que nos ofrecen los
mandarines, es que prácticamente pueden criar
durante todo el año, incluso, en mi experiencia
personal, he probado a criar con una pareja en
pleno invierno (donde vivo tengo temperaturas
que pueden llegar a los 0 grados de noche), sin
protección delante de la jaula ((tapada por
todos los sitios menos por delante) y me los han
sacado bien. Aún así, creo que no son las
condiciones idóneas para ellos, aunque no sean
tan exigentes como los Diamantes de Gould y
otros pájaros. Es por ello, que para la gente
que tenga pocas parejas, sin duda la mejor época
es la primavera. Tenemos menos problemas con el
frío, además de que los pájaros se muestran más
predispuestos si cabe a empezar con la cría.Si tenemos
muchas parejas, y queremos presentar animales a
concurso, tenemos que enfocarlo de una manera
diferente; quizás lo más importante en estos
casos, son un cúmulo de circunstancias que nos
"obliga" a hacer lo posible para criar en una
determinada fecha. Esta fecha tiene mucho que
ver con los concursos, que suelen celebrarse de
Junio hacia delante, y estas fechas nos
condicionan mucho cuando empezar a criar. Si nos
fijamos un poco, en especies como el Diamante
Mandarín, o en casos más claros como el Diamante
de Gould, la última muda fuerte se realiza a los
7 u 8 meses, con lo que si nos vamos para atrás,
nos remontamos a los meses de Octubre -
Noviembre para tener los pájaros listos en
Junio. Además, los exóticos australianos, se
comenta que siguen "mejorando" su celo natural,
que sería en la primavera australiana; como está
en el hemisferio sur, se correspondería con el
otoño de aquí. Además de todo esto, las anillas,
en la convocatoria especial de exóticos, se
reciben "en teoría" en el mes de Octubre, por lo
que si juntamos todas estas cosas, creo que
queda bastante claro cuando hay que empezar.
Además, los concursos finalizan hacia el mes de
Noviembre, y así podemos empezar tranquilamente
la cría. Al contrario que en los Gould, no vamos
a tener problemas en hacerlos entrar en celo,
pero aún así, puede ser que tengamos algún
problema puntual con alguna pareja, además de
intentar sincronizar al máximo el celo de todos
los ejemplares para agrupar el trabajo y poder
atender a todas las parejas mejor. En breve,
tendréis disponible un tratamiento general para
provocar o ayudar a provocar el celo, además de
mejorar las condiciones generales de los pájaros
de cara a la cría.
Tenemos ya por
un lado los pájaros preparados y por otro el
momento adecuado. Ahora nos queda hacer la
pareja. Para ello, hemos de ver el
comportamiento que tiene el diamante mandarín en
general. Se considera que no son demasiado
exigentes a la hora de criar, y esto es
totalmente cierto. Es un pájaro que puede criar
casi en cualquier sitio, en cualquier tipo de
jaula y en cualquier tipo de condiciones. Pero
una vez más, el hecho de que pueda hacerlo, no
implica que sea lo más adecuado. Los mandarines
aunque no lo creamos, tienen unas necesidades de
espacio y condiciones generales, que es muy
sencillo proporcionarles, y sin ninguna duda,
mejoraremos tanto su calidad de vida, como su
calidad y cantidad en la descendencia. Y por si
fuera poco, estos pájaros mantienen unas
relaciones "personales" de pareja muy fuertes en
la mayoría de los casos. Es por eso que debemos
tener cuidado a la hora de juntarlos, porque si
la pareja se cae mal, lo tendremos muy difícil
para reconducir la situación. Y desde luego hay
parejas que no hay forma de que se lleven bien.
En otro apartado trataremos de daros soluciones
a todos estos "problemas de pareja".
Sobre como
juntar las parejas, hay varias opiniones; como ya se sabe, esto no es una
ciencia exacta, y a uno le puede funcionar mejor
una manera, y a otros otra. Desde luego, uno ha
de hacer lo que crea más conveniente, pero por
si le sirve a alguien, yo prefiero poner al
macho en la jaula donde va a criar solo, y
así lo tengo durante unos días, para que reconozca el terreno
y se adapte a la jaula. Con esto estimulamos su
territorialidad, y por tanto el celo. Al final,
el pájaro reconoce la jaula como suya, y por lo
tanto, lo predisponemos a recibir mejor a la
hembra que le hayamos asignado.
El momento de
colocar la hembra en la jaula, es un momento
delicado; hemos de procurar si la tenemos en una
jaula cogerla rápidamente, para que no esté muy
cansada o nerviosa. Si no podemos hacer esto, la
colocaremos en una jaula durante un buen rato
para que se tranquilice y después pasamos a
colocarla en la jaula. En el caso que tengamos
jaulas de cría con separador, podemos colocarlo
y dejar cada uno a un lado, para que se "vean"
un poco y se conozcan. Yo prefiero no obstante
colocarlos juntos desde un principio.
Normalmente, la
bienvenida del macho si está en óptimas
condiciones para la cría y tiene el celo
marcado, es bastante "llamativa", por
calificarla de alguna manera. El macho se infla,
ahuecando las plumas, y aparentando ser mucho
más grande de lo que es, y seguidamente se pone
a cantarle a la hembra su canto de reclamo, y la
persigue por toda la jaula, intentando montarla
repetidamente. Normalmente la hembra no le hará
demasiado caso, y no se dejará, incluso se verá
abrumada en ocasiones, porque los machos se
ponen muy pesados.

Una vez pasado
este calentón inicial, es cuando más pendiente
tenemos que estar de la pareja, porque sino se
llevan bien o el macho va muy pasado de celo, y
ve que la hembra no le hace caso, empezará a
perseguirla y a picarla, para expulsarla de su
territorio. Es conveniente en estos casos,
colocar el separador o sacarla de la jaula, y
dejarlos separados durante un día, eso si,
siempre de forma que se vean. Con un poco de
paciencia, y mucha constancia, conseguiremos que
al final se lleven bien.