TRASLADO A VOLADERAS Y PRIMEROS VUELOS
Vicente Ibáñez
Una vez hemos pasado uno de los procesos más
críticos en la vida del ave, el destete, se
inicia su vida adulta. Hay un espacio, entre
estas dos fases, que resulta igualmente crítico,
debido a la alta mortalidad que se observa en
este periodo. Esta mortalidad, que no es nada
más ellos disponen de una nueva jaula, sino
entre los 30 y 60 días, es debida en parte, a la
carencia que pueden tener en determinados
momentos, y que progresivamente los va
debilitando hasta causarles la muerte. Es por
eso, que hay que estar muy pendiente en todo
momento, de revisar continuamente las aves, y en
cuanto veamos alguna con algún síntoma extraño,
como embolamiento, falta de movilidad, etc.,
debemos proceder sin titubeos a retirarla a
alguna jaula aparte, protegida y con abundante
comida, para que el animal se recupere lo antes
posible.
Estas carencias, no son debidas a que no le
estemos aportando lo necesario en la
alimentación, sino a procesos propios como la
vida en sociedad, y el establecimiento ya de una
jerarquía, que les afecta por ejemplo a la hora
de disponer de la comida, estrés en general,
etc. Es por ello, que en mi caso, una vez
realizado el destete, lo que hago es colocar a
la nidada entera en una jaula con su nido, para
que empiecen a volar un poco, pero sin el estrés
de estar con desconocidos. Además, es muy
importante, que dispongan de mucha comida y en
diferentes sitios, para habituarlos a que tengan
que buscarse la comida y no tengan problemas de
adaptación a cualquier jaula que tengan en su
vida. Es muy frecuente, que pájaros que entran
en el aviario, no sepan comer de un determinado
comedero como el de la foto que uso yo, pero que
ellos no han visto en su vida, porque otro
criador no lo tenga. Es por ello, que hay que
facilitarles este aprendizaje, pensando siempre
en que es muy posible, que no estén toda su vida
con nosotros.
Además de todo lo dicho, y aunque les pongamos
comida en sitios más "difíciles" o más de
"mayores", recordemos que aun siguen siendo muy
jóvenes, y que por lo tanto, siempre habrán de
disponer de comida en un lugar fácil, porque lo
que no queremos precisamente es tener alguna
baja por inanición.
Una vez vemos que los polluelos van cogiendo
fuerza, se puede proceder a quitarles el nido.
Es importante tener en cuenta el clima que
tengamos, ya que el hecho de dormir todos juntos
y en un sitio cerrado les ayuda a mantener el
calor corporal. En algunos casos, son los
propios pichones los que se van aventurando a
dormir fuera, pero son bastante vagos a la hora
de hacer esto (aunque menos que otras especies,
como las isabelitas o los goulds, a los que
literalmente hay que echar).
Cuando veamos que los pájaros aguantan bien la
noche, podemos empezar a juntarlos con otros
polluelos, para que empiece su desarrollo
social, que suele ser rápido. Para ello, si por
ejemplo utilizamos jaulas de metro, les podemos
dejar una entera para unos 10 pájaros. Este
proceso durará un par de semanas, y veremos
incluso que con el cambio de color en el plumaje
y en el pico, algunos empiezan a tener sus
primero celos. Estos celos primerizos, en
ocasiones, son bastante fuertes, y hay que
vigilarlos para separar a alguno unos días, para
que se tranquilice, ya que se ponen bastante
agresivos, y pueden lastimarse incluso. No es
raro ver a algún mandarín cogiéndole el ala a
otro y llevarlo por toda la jaula. En cuanto
hayan acabado de hacer esta primera muda, ya
podemos pasarlo a voladeros más grande,
empezando la división por sexos.