A) PROPAGACIÓN:
Es una enfermedad infecciosa, parasitaria de la familia de los protozoarios,
encontrándose en una gran variedad de aves en todo el mundo.
Esta Enfermedad se conoce desde hace muchos años;
concretamente Rivolta ya en el 1878 identifico como un nuevo genero el T.
gallinae aislándolo de un palomo, pero está de plena actualidad. La
prueba es que publicaciones españolas muy recientes sobre nuestra afición,
se ocupan de este tema de una forma mas o menos acertada y dando nuevos
nombres también mejor o peor elegidos a la enfermedad, como puede ser el de
Mofletones. Hay muchos pájaros que
frecuentemente son portadores, sin síntomas aparentes, llevando la
enfermedad en forma crónica, conviviendo con ella en perfecta simbiosis;
salvo por alguna complicación o causas de stress que rompen el equilibro en
que se encuentran nuestros pájaros con la enfermedad, no se observan
síntomas clínicos evidentes. Esta enfermedad es mucho más grave en pichones,
y está demostrado que hay líneas de aves dentro de una misma especie que son
más sensibles a al enfermedad que otras.
El Agente causal de esta
enfermedad es la trichomonas gallinae, que es un microorganismo
unicelular; tiene cuatro flagelos que le dan movilidad, y por eso es
TETRAFLAGELADO o TETRATRICOMONA; estos cuatro flagelos están agrupados en
dos pares que le sirven para desplazarse en medios líquidos. Clasificada en
la familia o categoría de PROTOZOARIO (son los formados por una sola
célula), mide 7 a 12 micras de largo y de 3 a 6 micras de ancho (micra =
1/1000 mm). Es visible a simple vista, reproduciéndose por división
longitudinal (fisión binaria), siempre y cuando se encuentra en un medio
adecuado con una temperatura de unos 40º - 41º C. Cuando el medio le es
adverso toma la forma circular (que vendría a ser una forma de resistencia
ante algo adverso); aunque no se enquista, hace algo parecido y puede estar
así durante mucho tiempo. Suele vivir en el
intestino delgado y en raras ocasiones en el ciego.
C) TRANSMISIÓN:
Se transmite a través del
alimento que le introducen los padres a los polluelos en el buche. Los casos
más comunes son entre la segunda y quinta semana de vida, viéndose
favorecida por las pequeñas lesiones que originan los granos en el esófago.
Para que la infección pueda producirse, es necesario que un gran número de
gérmenes se introduzcan en el cuerpo del animal, viéndose favorecido por
estados de stress, mala nutrición, esfuerzos, desgaste, mudas, etc.
Recordemos que los pichones no poseen resistencia. Si es poca la cantidad de
tricomonas y el organismo está en buen estado, lo más probable es que no
supere las defensas y el pájaro no enferme.
·
Por beber agua contaminada; en
el aviario, en un transportín, contacto con pájaros externos al aviario
como sobre todo el palomo y algo menos el gorrión,
etc.
·
A través de
reproductores portadores, que suele ser la forma mas frecuente.
·
Por ingerir granos regurgitados
por un mandarín.
·
El contagio puede provocarlo un
diamante del aviario que es portador crónico, un diamante que ha llegado
infectado y al cual no le hemos hecho el tratamiento preventivo, etc.
Al término de una semana
las aves infectadas se ven como apáticas y se aíslan, con las plumas
erizadas y con trastornos generales en la digestión, que
nos dan diarreas y adelgazamiento, siendo esta diarrea
generalmente viscosa y de coloración verdosa, disminuyendo su apetito
a la vez que aumenta la cantidad de agua que ingieren. Si atacan el aparato
respiratorio se observa un jadeo, hay disnea y adoptan una postura de
pingüino. De la forma orgánica, cuando hay una generalización es muy difícil
que se recupere. Si no se interviene rápido, la mucosa bucal puede producir
necrosis y hacer imposible la deglución. A causa de la extensión del
proceso, por la hendidura del paladar puede haber ciertas complicaciones de
rinitis y sinusitis infraorbitatoria, deformándose la bóveda palatina y el
ave se ve en la imposibilidad de cerrar el pico. La muerte sobreviene como
consecuencia de una septicemia (infección bacteriana secundaria), una
toxemia, una asfixia, inanición por falta de poder ingerir alimentos o
deshidratación por la imposibilidad de beber líquidos. La muerte más
frecuente es la hepatitis necrosante.
1.
Forma de garganta
(Botón Amarillo)
Es la más común, e incide sobre pichones o los pájaros más jóvenes. Aparecen
placas amarillas caseosas, que son focos purulentos de consistencia dura que
se ubican cerca del paladar, dificultan la alimentación y el beber. El
tamaño es muy variado, pueden ser del tamaño de una cabeza de alfiler hasta
verdaderos granulomas caseosos que ocupan toda la cavidad de la garganta.
Los pájaros con este tipo de afección están como masticando, como tragando
continuamente, y cuando los cogemos con las manos notamos la presencia de
gases en el buche, y el alimento de las mismas tiene un olor ácido, a veces
agrio y hasta como podrido si está en un estado avanzado de la enfermedad.
Hay una gran estomatitis (inflamación de la boca).
2.
Forma de ombligo
(Onfalitis Necrosante)
Esta forma se da con los pichones de nido. Cuando los padres los alimentan
hay veces que cae papilla o leche del buche en el nido, y si está infectada
por tricomonas se produce una contaminación del propio nido y después pasa
al pichón a través del ombligo, ya que los vasos sanguíneos no se terminan
de cerrar, produciéndose una gran inflamación debajo de la piel de la zona.
Cuando se abre en la necropsia, se observa que contiene una forma caseosa
llamada botón de oriente. Un pichón en estas condiciones es irrecuperable.
3.
Forma orgánica
(Tricomonosis Interna)
Es cuando las tricomonas invaden el organismo del pájaro, produciéndose una
generalización con la llegada de éste parásito a los distintos órganos,
siendo el más atacado es el hígado, dando grandes focos caseosos delimitados
que producen la muerte y destrucción del tejido. Esta forma dura más tiempo,
y después de dos o tres semanas puede llegar la muerte, están totalmente
apáticos, se van apagando hasta morir.
El período de incubación
es de tres a catorce días, dependiendo mucho de la condición física; en
pichones se da más la forma de la garganta, y como consecuencia de la
presión sobre las vías respiratorias, se produce la muerte. Como segunda
condición para la evolución de ésta enfermedad, hay que ver el número de
tricomonas que infectan a un ave en particular, ya que si el número es
escaso y el estado del animal es muy bueno, seguramente no tendremos
patología visible alguna.
1.
La forma más utilizada es por medio
del microscopio óptico, siendo éste es un examen directo; es preferible que
el ave esté en ayunas, se realiza un hisopado con solución fisiológica de la
cavidad de la garganta, contenido salival, esófago y también se llega hasta
el buche. Con 100 aumentos ya es suficiente para poderla detectar y
observar. Este hisopado se extiende sobre un vidrio llamado porta objetos y
luego se le coloca encima otro vidrio mucho más fino llamado cubre objetos;
se coloca en el microscopio y se puede ver directamente a la trichomonas, su
morfología (forma característica) y el típico movimiento circular; también
la cantidad que puede ser: escasa, mediana o grande, y junto a esto, podemos
determinar el grado de afección que esta tricomoniasis está produciendo al
ave, los trastornos digestivos que le ocasiona, la descamación celular
excesiva por inflamación y las complicaciones bacterianas.
2.
Otro método de diagnóstico es por
cultivo, pero como tarda mucho no es aconsejable.
3.
Otra forma puede ser por frotis
bucofaríngeo y posterior tinción (coloración) con Giemsa, pero también tarda
mucho y no es muy práctico.
4.
Por lesiones características que antes
describimos, también se puede llegar al diagnóstico.
5.
Una forma fácil para todos
los criadores puede ser un raspado con un bastoncillo de los oídos en una
zona intermedia o de transito entre la mucosa sana y enferma. Esta saliva se
coloca sobre un portaobjetos (cristal) y casi sin necesidad de cubrirla con
otro cristal se pueden ver e identificar los protozoos por su forma y
movimientos característicos. Para hacer esta prueba solo necesitamos un
microscopio que disponga de lupa una lupa de 80 aumentos.
En garganta tenemos que
diferenciar la tricomoniasis de otras enfermedades que dan lesiones
semejantes, entre ellas destacamos:
·
Difteo-viruela:
Las placas no se ubican en la parte posterior de la garganta sino más bien
en los costados internos del pico, son muy difíciles de desprender y al
hacerlo sangran mucho.
·
Micosis - Hongos -
Candidiasis: Dan como manchas
amarillas a los costados de la fosa o abertura palatina, no son caseosos,
pero lo más común, es como un tipo de velo, como si fuese una tela de
cebolla que viene desde adentro del buche hacia afuera. Se observa que el
hígado es el órgano más afectado en el caso de las tricomonas, y es bien
reconocible por su gran tamaño, bien circular, en forma de granuloma caseoso
y de color bien amarillo.
·
Herpesvirosis:
Muestran placas en el paladar, pero no es lo más común y se acompaña de
otros síntomas.
·
Paratifosis hepática:
Da focos grises y grasos.
·
Tuberculosis hepática:
Nódulos pequeños, miliar (como granos de mijo) traspasan el órgano, no es
frecuente en aves como los mandarines.
· Hexamitiasis,
Giardias, Entamoeba, etc, por suerte todas son sensibles al misma
tratamiento.
Todos los medicamentos
contra las tricomonas son principios activos derivados de los nitromazoides.
Estos son quimioterapéuticos de amplio espectro, actuando de forma que
alteran el ADN por formación de radicales libres; recordemos que no solo
actúan contra las tricomonas, sino también contra amebas, giardias,
estafilos, E. coli, hexamitiasis y sobre todo, bacterias anaerobias como los
clostridios. Todos estos derivados de los nitromidazoles tienen muy buena
absorción por vía oral; la distribución de estos medicamentos se amplía,
llegando a todos los tejidos; tienen metabolismo hepático, salvo el
trinidazol que se excreta como tal a través de la orina.
La excreción de todos
estos derivados es por vía renal, siendo la toxicidad escasa. Una
sobredosificación puede dar síntomas neurológicos o alteraciones
gastrointestinales.
El dimetridazol es el que más síntomas nerviosos nos da, además de un cierto
grado de anemia e infertilidad, siendo estos los primeros síntomas que
aparecieron en los pájaros. Además tenemos otros productos como el
secnidazol, ornidazol, tinidazol y el ronidazol. Sin duda, el más usado es
el metronidazol, que podemos encontrar en la farmacia con el nombre de
Flagyl, y la dosis adecuada para mandarines sería de 4 centímetros cúbicos o
mililitros por litro de agua.
Todos estos se dan durante
siete a diez días según la gravedad del caso; la primera parte del
tratamiento a dosis curativa y la segunda a media dosis. Recientemente ha
surgido un nuevo tricomonicida, que es el carnidazol, teniendo la ventaja de
que hay que darlo una sola vez, en una sola toma. Uno de sus nombres
comerciales es el spartix, que viene en comprimidos. Lo ideal del
tratamiento con tricomonicidas es la rotación, ya que es muy fácil crear
resistencias al principio activo. A continuación, mostramos un cuadro
comparativo con algunos de los tricomonicidas antes mencionados, pudiendo
apreciar su potencia y vida media (tiempo de acción o efecto en el
organismo).
|
Drogas |
Potencia |
Vida media |
|
Dimetridazol |
X |
8 horas |
|
Metronidazol |
X |
9 horas |
|
Ornidazol |
XX |
14 horas |
|
Tinidazol |
XXX |
15 horas |
Es recomendable el uso de
antibióticos de amplio espectro (cloranfénicol, tetraciclina, amoxicilinas,
ampicilinas) o quinolonas (enrofloxacina - baytril) junto con el tratamiento
tricomonicida, ya que eliminarían las bacterias que contaminan las lesiones
que producen las tricomonas y además, al eliminarlas, le están quitando el
alimento que las tricomonas necesitan para seguir reproduciéndose y por lo
tanto, ayudan en su tratamiento.
Los tratamientos
tricomonicidas se pueden combinar con antimicóticos (fungicidas del tipo de
la nistatina) y tratar las dos cosas a la vez. También se pueden combinar
con tratamientos coccidiostáticos o coccidiocidas del tipo del amprolium o
teltrazuril, si bien pueden ir junto con las sulfas; ojo, hay que
tener cuidado pues si es un preparado en base a grandes combinaciones de
sulfas, éstas pueden traer algún daño renal; no debemos olvidar que los
tricomonicidas se eliminan por esa vía, la renal y si el riñón está dañado
no podrían hacerlo, produciéndose una intoxicación. Otra combinación de los
tricomonicidas es con antiparasitarios internos de amplio espectro, pueden
ir bien con el levamisol o albendazol, pero no con el mebenzadol, que es de
por sí bastante tóxico para el ave, produce trastornos hepáticos y problemas
del plumaje, si encima le agregamos un tricomonicida se puede potenciar y
hará más daño a nuestras aves, éste es el caso de los colombófilos por
ejemplo que han usado productos comerciales de farmacia (uso humano) que ya
vienen preparados con mebendazol - tinidazol y arruinaron el plumaje de sus
palomas, siendo mucho más grave el empleo de esta combinación en pichones.
El iodo o iodo providona como el pervinox ayudaría al tratamiento
tricomonicida, ya que cambia el pH al medio, con lo cual inhibe el
desarrollo de las tricomonas. Como siempre se debe hacer al final de todos
los tratamientos, en este caso también es recomendable el uso de
hepatoprotectores para desintoxicar e inmunoestimulantes para elevar las
defensas orgánicas. Sobre estos dos productos, los podemos encontrar como
ejemplo de hepatoprotector la vitamina B, y como inmunoestimulante, la
echinacea, que se pueden encontrar en gotas o pastillas. Atención a las
dosis, recordemos que si son preparados para animales, ya están bien
indicadas, pero si son productos para humanos, tendremos que hacer la
proporción.
En ocasiones
ciertos criadores tienen la costumbre o pauta de en ciertas épocas del año
tratar con metronidazol, hay que recordar que esta practica no es una
vacunación y que solo nos asegura que el día que se finalizo el tratamiento
no había tricomonas en el aviario salvo casi con toda seguridad la de los
portadores. Que al día siguiente puede esta volver a progresar, se trata de
una desparasitación, esto es importante a la hora de diagnosticar, pues el
hecho de hacer un tratamiento bianual con metronidazol no garantiza estar
libre del problema.
K) PREVENCION:
-
Evitar el contacto con palomos, gorriones, etc.
-
Añadir sulfato de cobre sublimado al agua, pero el problema es que tiene
tan mal olor y sabor que los pájaros no la toman.
-
Eliminar portadores, ya que si estos quedan en el aviario y sobre todo
de reproductores el problema volverá a surgir. Esto significa que si
aparece un animal enfermo o varios es preferible eliminarlos desde el
principio para evitar que por contagio el parásito se propague. Si
mantenemos los primeros pájaros enfermos con la intención de sanarlos y
al final contagiamos a muchos individuos, no nos servirán como
reproductores y el único destino medianamente ético es la venta a
pajarería informando del problema ya que se trata de un defecto oculto.
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